Agnes del Mar
Mi camino, lo que me trajo hasta aqui
Seguir creando puentes entre almas

Hoy escribo desde la calma.
Ya no busco entenderlo todo, solo dejar que las palabras fluyan y me lleven a donde el alma necesite ir.
No escribo para contar lo que sé, sino para descubrir lo que aún no entiendo.
Cada texto es un espejo, un reflejo compartido entre mi historia y la tuya.
Sigo escribiendo porque aún creo en la magia de las palabras.
Porque a veces una sola frase puede cambiar un día, sanar una herida o recordarnos que no estamos solos.
“Escribo para encontrar belleza incluso en lo invisible,
y tender puentes entre corazones que laten al mismo ritmo.”
— Agnes del Mar
Las palabras se hacen voz
Cada historia que escribo nace en silencio, pero cobra sentido cuando alguien la lee, la comenta, la siente propia.
Ahí descubro que las palabras no son mías, que mi voz se mezcla con otras y que el eco se vuelve comunidad.
Las presentaciones, las charlas, los encuentros con lectores son una celebración del vínculo invisible que crea la literatura.
Detrás de cada libro hay emociones compartidas, risas, lágrimas y abrazos.
Me gusta pensar que cada presentación no es un cierre, sino un nuevo comienzo: un círculo que se abre y sigue creciendo, como una ola que vuelve al mar para volver a empezar.
“Las palabras se completan cuando encuentran a quien las escucha.”
— Agnes del Mar
Relatos que encontraron su lugar en el mundo



Cuando publiqué Relatos de Vida, sentí que algo muy profundo se abría camino.
No era solo un libro, era mi manera de decirle al mundo:
“Estoy aquí, y tengo algo para contar.”
Ese primer paso fue una mezcla de temor y entusiasmo, pero pronto entendí que escribir era una forma de acompañar a otros, de poner en palabras lo que muchos sienten y no saben cómo decir.
Después llegó Resiliencia, con su mensaje de esperanza y renacimiento.
Cada historia me recordó que todos cargamos con pequeñas tormentas, pero también con la capacidad infinita de reconstruirnos.
Ver a Resiliencia convertirse en Best Seller en Amazon fue una emoción inesperada.
Más allá de los números o las listas, sentí que algo mío — mi verdad, mi proceso, mi voz— había tocado a otros corazones.
Hoy mis historias viajan solas. Se posan en manos desconocidas, cruzan fronteras,
y siguen encontrando su lugar en el mundo.
“Cuando una historia se comparte, deja de ser mía.
Se vuelve un espejo donde cada lector se descubre.”
— Agnes del Mar
De Adriana a Agnes: una voz que se hizo mar

Durante mucho tiempo, escribí sin firmar. Las palabras fluían, pero aún no tenían nombre.
Hasta que un día entendí que no escribía solo para contar historias, sino para convertirme en ellas.
Así nació Agnes del Mar, una parte de mí que no se conforma con la superficie.
Agnes es mi lado más libre, el que escucha el silencio, el que se detiene a observar las corrientes invisibles del alma.
Detrás de cada cuento, de cada frase, hay una mujer que aprendió a transformar su historia en marea.
El mar me enseñó que la calma y la fuerza pueden coexistir, que incluso la ola más suave deja huella en la arena.
“No elegí el mar. Él me eligió a mí para recordarme que escribir también es una forma de regresar a casa.”
— Agnes del Mar
Cuando escribir se convirtio en mi manera de sanar

Hubo un tiempo en que las palabras eran refugio.
Las buscaba en silencio, sin saber que estaban esperándome para darles forma.
Entre diagnósticos, miedos y noches largas, encontré en la escritura un modo de respirar distinto.
Cada palabra que nacía sobre el papel me devolvía un poco de vida. No escribía para contar lo que me pasaba, sino para entender lo que sentía. Las letras fueron mi terapia, mi espejo, mi hogar.
Así, poco a poco, el miedo se transformó en historia, y la historia en algo más grande que yo: un puente hacia otros.
Hoy sé que aquel proceso no fue una pérdida, sino una puerta. Una puerta hacia mi voz, hacia mi propósito, hacia Agnes del Mar. Desde entonces, escribir dejó de ser una opción: se volvió la forma más auténtica que tengo de estar viva.
“Las cicatrices también escriben su propia poesía.”
— Agnes del Mar

















