La relación más dificil: estar bien con uno mismo.
- Adriana Mascelloni

- hace 5 días
- 4 Min. de lectura

En la vida cotidiana solemos creer que los problemas emocionales nacen afuera: en la pareja que no escucha, en el hijo que responde de mala manera, en el trabajo que exige demasiado, en las amistades que no acompañan como antes. Pero, en silencio, hay un escenario más profundo donde se gesta gran parte de nuestro bienestar: la relación que tenemos con nosotros mismos.
Nadie nos enseñó a tratarnos con amabilidad, a comprender nuestras emociones o a reconocer nuestros límites. Crecimos aprendiendo a ser fuertes, eficientes, útiles… pero rara vez aprendimos a escucharnos, a detenernos, a preguntar: “¿Qué necesito yo?”
Desde el punto de vista del coaching ontológico se sabe que la forma en que nos hablamos determina nuestro modo de existir en el mundo. Desde la psicología se observa que cuando la relación interna está deteriorada, cualquier vínculo externo se vuelve frágil. Y desde la experiencia cotidiana —esa que atraviesa a todos por igual— descubrimos que, cuando no estamos bien con nosotros mismos, nada logra llenarnos del todo.
Sanar la relación interna no es un lujo: es una urgencia. Y también un acto de valentía. Porque requiere mirar lo que evitamos, darle lugar a lo que nos duele y empezar a construir una manera distinta de acompañarnos.
A continuación, te comparto cinco caminos para iniciar este proceso, basados en prácticas reales y aplicables.
✨ 1. Escuchá tu diálogo interno: la voz que más poder tiene sobre vos
La forma en la que te hablás puede empujarte hacia adelante o hundirte sin que nadie alrededor lo note.Muchas personas conviven con una voz interna crítica, juzgadora, que repite frases como:
“No sos suficiente.”
“Tendrías que haber hecho más.”
“Siempre te equivocás.”
Si alguien te hablara así en la vida real, te alejarías sin dudarlo. ¿Por qué permitís entonces que esa voz viva dentro tuyo?
Qué podés hacer:
Tomá conciencia: cada vez que te critiques, frená y escuchá esa frase.
Reformulá: transformala en una observación respetuosa, como lo harías con un ser querido.
Preguntate: “¿Esta forma de hablarme me ayuda o me lastima?”
La autocrítica sana señala lo que se puede mejorar. La autocrítica cruel hiere, bloquea y paraliza.
✨ 2. Practicá límites saludables: decir “no” también es cuidar tu paz
El origen de muchos conflictos internos es el mismo: el miedo a decepcionar.Decimos que sí cuando queremos decir que no, cargamos tareas que no nos corresponden, sostenemos vínculos que ya no nos hacen bien.Pero cada vez que te negás a vos misma para agradar a los demás, tu autoestima se quiebra un poco más.
Qué podés hacer:
Permitite decir frases simples:
“Hoy no puedo.”
“Prefiero no hacerlo.”
“Necesito descansar.”
Recordá: un límite no es rechazo. Es un acto profundo de amor propio.
Observá cómo te sentís después de poner un límite: la culpa dura poco; la paz dura mucho.
Pilar Sordo lo dice claro: “El que no pone límites, se convierte en el peor enemigo de sí mismo”.
✨ 3. Permitite sentir: lo que se reprime se transforma en peso
A veces creemos que ser fuertes es no llorar, no enojarnos, no mostrar fragilidad.Pero la verdadera fortaleza está en permitirnos sentir sin juzgar.Las emociones son mensajes, no amenazas. Si no las escuchamos, se transforman en agotamiento, ansiedad, irritabilidad o tristeza sin causa aparente.
Qué podés hacer:
Dedicar 10 minutos al día para preguntarte: “¿Qué estoy sintiendo?”
Registrar dónde lo sentís en el cuerpo: pecho, estómago, garganta.
Darle nombre a la emoción: tristeza, miedo, angustia, cansancio, ilusión.
No buscar soluciones inmediatas: primero se siente, después se decide.
Como dice Rolón: “Lo que callás, tu cuerpo lo grita.”
✨ 4. Abrazá la imperfección: la vida no exige que puedas con todo
Muchas personas viven bajo una exigencia constante: ser productivas, estar siempre disponibles, resolverlo todo, hacer más. Pero esa autoexigencia desmedida no te hace mejor: te hace invisible para vos misma.
Cuando aceptás que no podés con todo —y que no tenés por qué poder— aparece un alivio profundo.
Qué podés hacer:
Hacé una lista diaria de todo lo que sí hiciste: incluso lo pequeño.
Preguntate: “¿A quién intento demostrarle algo?”
Permitite descansar sin sentir culpa.
Celebrá logros pequeños: son los que sostienen las grandes transformaciones.
La vida se ordena mucho cuando una afloja.
✨ 5. Reconectá con tus deseos: volver a vos es volver a elegirte
A veces vivimos años cumpliendo expectativas ajenas: de la familia, de la pareja, del rol que nos asignaron.Y un día el alma empieza a pedir otra cosa. Esa incomodidad no es un error: es un llamado.
Qué podés hacer:
Preguntate con sinceridad brutal:
“¿Qué quiero yo realmente?”
“Si no tuviera miedo, ¿qué elegiría para mi vida?”
“Qué parte de mi historia ya no habla de mí?”
Escribí estas respuestas en un cuaderno.
Observá patrones: vas a ver que tus verdaderos deseos estaban esperando ser nombrados.
Elegirte a vos no es egoísmo. Es coherencia.
🌱 Conclusión: cultivar la relación interna transforma la vida entera
Sanar la relación con uno mismo es el viaje más desafiante y, a la vez, el más liberador.Es un camino íntimo, lento a veces, amoroso otras, pero siempre profundamente transformador.
Cuando empezás a escucharte, a cuidarte, a respetar tus límites y a conectar con tus deseos verdaderos, todo lo demás cambia:
Tus vínculos se vuelven más sanos.
Tus decisiones se vuelven más claras.
Tus días sienten más propósito.
Y vos te volvés tu propio lugar seguro.
No hay mayor acto de valentía que aprender a habitarte con amor.
#bienestaremocional, #autocuidadofemenino, #crecimientointerior, #sanarme, #autoestimaenaccion, #coachingontologico, #relacionesano, #gestionemocional, #amorporsímisma, #agnesdelmar



Comentarios