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Cuando el nido queda vacío: cómo reanudar la vida en pareja

  • Foto del escritor: Adriana Mascelloni
    Adriana Mascelloni
  • 6 nov
  • 2 Min. de lectura

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Hay un momento en la vida en que la casa, antes llena de voces, pasos y horarios compartidos, comienza a quedarse en silencio. Los hijos se van, persiguen sus caminos, y de pronto la rutina cambia por completo. El espacio que antes se organizaba alrededor de ellos ahora se vuelve un territorio nuevo, y muchas parejas se encuentran frente a una pregunta que puede ser tan incómoda como necesaria: ¿qué hacemos ahora, los dos solos?

El nido vacío no es solo una etapa familiar, sino también un proceso emocional. Supone un duelo —porque algo termina—, pero también una oportunidad de reconstrucción. En esta nueva fase, la pareja tiene la posibilidad de reencontrarse desde otro lugar, más maduro, libre y consciente.

A continuación, cinco ideas prácticas para atravesar este proceso y redescubrir la vida en pareja.


1. Reconstruir la identidad individual

Durante años, la vida gira en torno a los hijos: su educación, sus horarios, sus necesidades. Cuando ellos se van, muchas personas sienten una pérdida de propósito. Por eso el primer paso es reconectar con uno mismo. Volver a preguntarse qué nos gusta, qué nos hace bien, cuáles son nuestros intereses más allá del rol parental. Desde ese redescubrimiento personal es posible también reencontrarse con el otro.


2. Recuperar el vínculo de pareja

En la etapa de crianza, la relación suele quedar en segundo plano. Retomar la vida en pareja implica volver a mirarse con atención, escuchar, conversar sin interrupciones. No se trata de “volver al pasado”, sino de construir una nueva forma de estar juntos, más serena y auténtica. Puede empezar por cosas simples: compartir un café sin apuro, planificar una cena especial, o simplemente pasar tiempo sin pantallas de por medio.


3. Crear nuevos rituales

Las rutinas familiares desaparecen, y eso puede generar sensación de vacío. Pero los rituales se pueden reinventar. Cocinar juntos, salir a caminar cada tarde, practicar un hobby en común o planear un viaje corto puede ayudar a establecer nuevos hábitos compartidos. Son pequeñas acciones que refuerzan la conexión cotidiana y ayudan a llenar la casa de nuevos significados.


4. Abrirse a experiencias nuevas

El momento del nido vacío puede ser una excelente oportunidad para probar cosas que antes no había tiempo de hacer: estudiar algo, practicar yoga, aprender un idioma, sumarse a actividades comunitarias o incluso iniciar un emprendimiento. Compartir experiencias nuevas genera entusiasmo y mantiene la relación activa y curiosa.


5. Hablar del futuro

El silencio puede ser cómodo, pero si no se llena de diálogo, se convierte en distancia. Hablar sobre el futuro —proyectos, viajes, decisiones económicas o de salud— ayuda a fortalecer la complicidad y renovar el sentido de equipo. El objetivo es mirar hacia adelante juntos, con metas comunes y respeto por los espacios individuales.


Conclusión:El nido vacío puede sentirse al principio como una pérdida, pero con el tiempo se revela como un renacimiento. La pareja, que durante años compartió responsabilidades, ahora tiene la oportunidad de compartir elecciones. Es el momento de elegirse nuevamente, desde la madurez y la libertad.


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